sábado, 30 de marzo de 2013

Un nuevo comentario sobre la certificación de los aviones y el B787

El B787 sigue en tierra esperando a que la solución final sobre las baterias vea la luz, mientras tanto están surgiendo muchos comentarios sobre el proceso de certificación de aviones en sí mismo. Sobre esto se acaba de publicar un artículo en Bloomberg en el que hace un resumen de aquellos accidentes aéreos en los últimos 20 años con víctimas mortales en los que la investigación posterior ha demostrado que una de las causas es un error o falta en el proceso de certificación. No estoy de acuerdo con esto...



... así que quiero cuestionar lo que se comenta en el artículo, incluyo aquí los tres errores fundamentales del artículo según mi punto de vista:

  • Bloomberg cita en 20 años un total de 4 accidentes debido a fallos de certificación, pero no indica qué significa esto con respecto al número de accidentes en ese mismo periodo. Bien, en los últimos 15 años ha habido un total de 2398 accidentes (unos 3200 en 20 años más o menos si asumimos un ratio igual en los 5 años que faltan). Es decir, uno de cada 800 es debido a una causa  relacionada con la certificación. Un ratio muy pequeño comparado con el número total de accidentes y sobre todo un hecho muy infrecuente.
  • Los ejemplos de Bloomberg ocurrieron todos entre los años 1994 y 2001, es decir, en los últimos 10 años Bloomberg no ha podido citar ejemplos debido a un fallo de certificación. Esto muestra que el proceso de certificación es muy maduro y (añado) exhaustivo.
  • Todos los fallos que cita Bloomberg son debido a maniobras o situaciones que no se habían considerado antes o situaciones que no se conocían, no fallos en la certificación en sí mismo. El artículo está orientado cuestionando cómo se certifican los aviones, pero falla en demostrar esto, ya que no se ha encontrado ningún avión que se haya certificado erróneamente, sino situaciones que, debido a la incertidumbre propia, no se podían haber considerado. El mismo argumento podría utilizarse para culpar a los fabricantes de automóviles de victimas mortales o bien del hundimiento del Titanic al fabricante del mismo (bueno, en realidad a las autoridades de navales o de circulación).
Las reglas de certificación son unas reglas vivas que año a año se mejoran a través de lo que se aprende durante las operaciones de las aerolíneas, mejorando las reglas de certificaciones año tras año. Lo que está ocurriendo con el B787 debería dar más confianza en los aviones que están volando y los que volarán en un futuro ya que incluirán mejoras frente a los aviones actualmente en servicio. Cada año es más seguro volar.

En la figura adjunta se puede ver como en los últimos 30 años el número absoluto de accidentes se ha ido reduciendo poco a poco, mientras que el número de vuelos (el tráfico aéreo) no ha hecho más que crecer año tras año. Esto demuestra que anualmente se mejora la seguridad aérea: